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#13 BYU COUGARS AT #18 COASTAL CAROLINA CHANTICLEERS (17-22)

El mágico poeta Charles Bukowski nos legaba, en su paradigmático poema “El pájaro azul” –publicado en 1992-, una profunda reflexión aplicable a muchos momentos de nuestra vida: “En el amor y la guerra todo se vale, menos arrastrarse. En la guerra, se muere de pie, y en el amor, se dice adiós con dignidad”. Este axioma explica perfectamente lo vivido el pasado sábado sobre el tapete verde escarlata del Brooks Stadium de Conway. Coastal Carolina -el número 18 de la nación- recibía a BYU, uno de los equipos más en forma de la competición, “rankeado” en el puesto 13, con una de las mejores líneas ofensivas y dirigido por uno de los grandes quarterbacks, cuyo nombre está destinado a ser pronunciado muy al principio del próximo NFL Draft. 

Jamey Chadwell, head coach de los Chanticleers, supo motivar a sus jugadores de una forma increíble para esta cita. La transformación de este programa, en sus dos años al frente, ha sido meteórica, insuflando una ética de trabajo impresionante y sacando el máximo rendimiento a una plantilla, que -bajo su mando- parece estar llena de reclutas cinco estrellas. “Solo hay una victoria decisiva: la última”, esta célebre cita del general prusiano Carl von Clausewitz parece estar marcada a fuego sobre el cuerpo de cada uno de los jugadores de Coastal Carolina. “Jugar como si cada snap fuese el último”, ahí radica la fuerza del conjunto capitaneado por Chadwell. El “Black Swarm” (el Enjambre Negro) volvió a funcionar como un todo, como una unidad que ataca y defiende colectivamente. Ante el poderío de un bloque, de una suma de fuerzas que luchan como un todo, poco podían hacer unos Cougars, basados en lo individual. 

La atmósfera que se vivía era irrespirable para BYU. “Mormons Vs. Mullets” (Mormones Vs. Greñudos) era el eslogan que la gente de Conway había reservado para mermar la confianza del equipo de Provo. Ese corte de pelo, agresivo, pendenciero y, en cierta medida, intimidatorio ha calado muy hondo entre la plantilla chanticleer como medida de diferenciación con el resto de la NCAA. “Estos gallitos son muy peleones y nos lo van a poner muy difícil”, parecían pensar las huestes de Kalani Sitake al saltar al emparrillado. 

Se planteaba un juego de trincheras, un duelo que iba a enfrentar a una de las offensive lines con más empaque de la competición (liderada por dos prospectos espectaculares, Barrington y Empey) contra una de las trincheras defensivas que mejor sabe ejercer presión sobre el quarterback rival (Brewer y Jackson). Un espectacular juego de carrera frente a una productiva defensa contra el ataque terrestre. Mas, a ambos lados del ovoide, la supremacía del color negro y verde esmeralda fue predominante. Ese dominio de las trincheras fue, en realidad, la clave que terminó decantando el partido del lado chanticleer. 

El encuentro comenzó con una tensión que podía palparse. Ciertos nervios atenazaron a ambos conjuntos y los primeros ataques se saldaron con una marcada superioridad de las unidades defensivas. En este sentido, los nombres más destacados en la zaga mormona fueron los de los defensive lines  Bracken El-Bakri (11 tackles -3 solo-) y Khyiris Tonga (10 placajes -2 solo-, 1 pase defendido) o los linebackers Keenan Pili (9 tackles -6 solo) y Payton Wilgar (9 placajes -3 solo). El esfuerzo colectivo fue lo más dominante en la defensa chanticleer, pero la labor de los linebackers Teddy Gallagher (7 tackles -2 solo-, 1’5 TFL) y Jeffrey Gunter (6 placajes -3 solo-, 1 TFL), así como del excelso DL C.J. Brewer (6 tackles -2 solo-) merece ser destacada. 

En su segunda posesión, Grayson McCall (85 yardas de pase, 68 yardas de carrera) iniciaba un larguísimo drive de 94 yardas y más de 9 minutos de duración, que tenía como protagonista a ese diamante en miniatura llamado C.J. Marable (132 yardas de carrera, 2 anotaciones, 10 yardas aéreas). El águila tricéfala de ese backfield (Marable, Reese White y Shermari Jones) hacía tambalearse todo el entramado defensivo urdido por Sitake y el propio Marable entraba como una apisonadora en la end zone cougar, gracias a un poderoso acarreo de 6 yardas. Massimo Biscardi fallaba el extra point, pero los de Chadwell daban primero y dominaban el encuentro 6-0. 

Pero toda acción conlleva una reacción y con cuatro jugadas (tres carreras y un pase) BYU se ponía por delante. El magnífico running back Tyler Allgeier (106 yardas, 1 TD) se beneficiaba del hueco abierto por esa excelente OL, aprovechando uno de los escasos errores de esa línea defensiva de Coastal Carolina, y asfaltaba el terreno de juego con un gran esfuerzo de 42 yardas. 

La siguiente secuencia ofensiva chanticleer repitió guión: carrera, carrera y más carrera. Pero en la ecuación se metió un factor no esperado, un fumble. McCall perdía el ovoide e Isaiah Kaufusi lo recuperaba. Nueva oportunidad de BYU para poner más tierra de por medio. Sin embargo, este fallo  no amilanó a los Chanticleers, sino que reactivó aún más las ganas del equipo. Tres carreras de los Cougars no eran productivas y Zach Wilson se jugaba un 4ª&1 en la yarda 49 de Coastal Carolina, pero su pase a Gunter Romney resultaba incompleto. Turnover on downs y nueva posesión para los de Chadwell. 

McCall sabía perfectamente las debilidades de BYU y supo aprovecharlas nuevamente, ante un Sitake que no sabía leer el peligro que la carrera rival estaba produciendo en su defensa. 36 yardas terrestres y casi seis minutos de posesión fueron suficientes para que Reese White (53 yardas, 1 TD) se colocara en la yarda 1 del conjunto mormón. Un acarreo de una yarda, en 4ª&Goal, del corredor ponía por delante nuevamente a los Chanticleers (13-7). 

Zach Wilson (240 yardas aéreas, 1 TD, 1 interceptación, 55 yardas terrestres) lideraba una gran secuencia ofensiva, en la que se erigía como casi único protagonista. Tras una poderosa carrera suya de 17 yardas, lanzaba un pase a Dax Milne (106 yardas, 1 TD), que aprovechaba un patético placaje rival y la inacción de otro, para recorrerse 41 yardas y adelantar al conjunto de Provo. 

Coastal Carolina parecía tocada por tamaño error y su siguiente ataque era rápidamente parado por los Cougars en un tres y fuera. La última posesión de la primera parte era para BYU, Zach Wilson se jugaba un hail mary, pero era interceptado por Derick Bush, que retornaba 42 yardas, sembrando el pánico en la ofensiva cougar. 14-13 dominaba BYU, pero la sensación de superioridad chanticleer era aplastante, a pesar de lo que dictase el luminoso del Brooks Stadium. 

La reanudación se iniciaba con un gran drive comandado por Zach Wilson, que se saldaba con tres puntos más a favor de los de Provo, merced a un field goal de 29 yardas de Jake Oldroyd. Todo parecía indicar que las huestes de Sitake salían muy enchufadas tras el descanso, pues paraban a Coastal Carolina después de solo cinco jugadas. Sin embargo, en la jugada subsiguiente, Tyler Allgeier era forzado por Jeffrey Gunter y Silas Kelly recuperaba el ovoide en la yarda 30 mormona.

Sin duda, ese era el fósforo que volvía a prender la hoguera en la que se convertía el Brooks Stadium. C.J. Marable y Grayson McCall no avanzaban mucho con sus acarreos, pero Massimo Biscardi hacía bueno un lanzamiento de 41 yardas. 17-16 seguían dominando los Cougars

A pesar de la derrota, Wilson ganó de cara al NFL Draft – kslsports.com

Las mesnadas comandadas por el rubicundo mariscal de campo nacido en Draper (Utah) sentían cada vez más la presión de la horda de gallos irascibles, y solo podían llegar a la mitad del campo, viéndose forzados a despejar el ovoide. Coastal Carolina comenzaba una nueva secuencia ofensiva, que se iba a devorar más de seis minutos de reloj. Carrera de Marable, acarreo de White, nueva acometida de C.J. y, así, sucesivamente (carreras cortas, pero que iban ensanchando el desgarro en el corazón mormón) hasta llegar a la red zone de BYU. ¿Quién iba a asestar el golpe definitivo? C.J. Marable penetraba en el seno de la línea flotación cougar, anotaba touchdown y hería de muerte al simpático Cosmo y a la fanaticada cougar. 17-22 en el marcador, pero las caras de los jugadores mormones reflejaban la impotencia del momento.

Esta inoperancia y esta incapacidad volvía a reflejarse en un nuevo ataque mormón, que apenas avanzaba hasta más allá de la propio yarda 39. Wilson estaba desesperado, Sitake no reaccionaba y Chadwell seguía tejiendo una maraña insalvable para los de Provo. Los siguientes dos ataques eran rápidamente neutralizados por las defensas, provocando sendos 3 y fuera.

Coastal Carolina seguía jugando con el marcador, arrebatando segundos al cronómetro y acumulando yardas terrestres. Sitake cometía un nuevo error y pedía su último tiempo muerto. Tocaba parar a los Chanticleers y encomendarse a la épica. 

Tras el punt de Charles Ouverson, a Zach Wilson le restaban 55 segundos para tratar de hacer magia… y casi lo conseguía. Pases completos a Romney, Allgeier y Milner. 7 segundos en el luminoso del Brooks Stadium, los nervios a flor de piel, Wilson en la yarda 31 de Coastal Carolina, nuevo lanzamiento, pase completo a Milner y… Mateo Sudipo placaba al receptor mormón en la yarda 1. Intenso final para una maravillosa historia. El mito de los Chanticleers será recordado por generaciones. 

Coastal Carolina acumula su décima victoria consecutiva, bate a su segundo equipo Top 25, viaja el sábado a Troy para medirse con los Trojans y espera con ansia su segundo enfrentamiento de la temporada con Louisiana Ragin’ Cajuns, que determinará al nuevo campeón de la Sun Belt. BYU, por su parte, tratará de reponerse de las heridas, evaluará las posibles soluciones a la derrota y buscará consuelo ante una irregular San Diego State Aztecs. 

 

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#15 OKLAHOMA STATE COWBOYS AT TCU HORNED FROGS (22-29)

El fin de semana pasado se disputaba uno de los partidos clave para la conferencia de la Big 12, Oklahoma State, la #15 de la nación, se jugaba ser finalista junto con Iowa State para el Championship de la conferencia. Una disputa que mantenía con la otra Oklahoma. Los Cowboys del HC Mike Gundy, venían de vencer a Texas Tech 50-44, en un encuentro muy igualado. Llegaban al partido con un 6-2 en su cómputo general y 5-2 en el conferencial. Visitaban el feudo de TCU, el Amon G. Carter Stadium en Fort Worth (Texas). TCU venía de ganar su encuentro frente a la débil Kansas, 59-23, en una temporada muy irregular para las huestes de Gary Patterson, que iban 4-4.

El partido comenzó soso, sin apenas peligro en los primeros drives, con varios 3 y fuera, salvo el primer drive de TCU, que acabó en fumble del RB freshman 5 estrellas Zach Evans, provocado por el LB Malcom Rodríguez y recuperado por el DE Brock Martin, que lo lleva hasta la end zone sorteando rivales y estrenando el marcador del partido, poniendo el 7-0 en el marcador. Hay que destacar la labor defensiva de ambos equipos en este comienzo del partido, motivo por el que el partido apenas sufre cambios en el marcador.

Es en estos momentos, cuando Oklahoma State realiza su primer drive ganador, con un protagonista principal, el RB Desmon Jackson, ya que con sus carreras, una de ellas de 16 yardas, y un pase de 29 yardas de Sanders a su WR Dillon Stoner, se quedan a muy pocas yardas de la anotación, culminando la faena el propio Desmon Jackson, que pone a su equipo 13 puntos por delante, puesto que el extra point fue fallado (pega en el palo).

En el siguiente drive, TCU consigue jugar de manera más sostenida, siendo el primer drive duradero en el tiempo (más de 4 minutos en el reloj), aunque al final es en vano, ya que son parados en la yarda 26 de Oklahoma State y su FG es errado justo al finalizar el primer cuarto.

El segundo cuarto llevaba la misma tónica que el primero, con muchos drives donde no se consigue hacer daño ni sorprender. Hemos de destacar una jugada del TE Cowboy Jelani Woods, una recepción de 46 yardas ganando yardas extras gracias a un corte impresionante, difícil de hacer para su tamaño y corpulencia. Esta jugada dejaba a su equipo en posición franca para el FG a última instancia, pero -de nuevo- es fallado, pegando en el palo, desde la yarda 25 de TCU.

En estos momentos, TCU lo intentaba, y con una gran big play desde su yarda 6 se plantaban en el lado del rival: un magnífico pase del QB Max Duggan de 58 yardas, a su WR freshman Quentin Johnston. El drive continuaba avanzando con otro pase de Duggan, esta vez a su WR Derius Davis de 16 yardas, que les dejaba a tan solo 24 yardas de anotar TD, pero en su intento, Max Duggan es interceptado por el CB Thomas Harper en la yarda 2. Una interceptación que lejos de parecer buena para los Cowboys se convierte en el origen de lo que iba a pasar a continuación. 

Oklahoma State comenzaba su drive en el mismo lugar que ocurre la interceptación, en su yarda 2, situación que aprovecha la defensa de TCU, que con una presión agresiva consigue parar el avance de los Cowboys, no permitiéndoles avanzar ni una sola yarda en las 3 carreras del RB Desmon Jackson por conseguir tirar para adelante, por lo que se ven obligados a despejar el balón desde su yarda 5, y por tanto, el despeje se quedaba en el medio del campo, más en concreto en la yarda 47 de su propio campo. 

Los Horned Frogs comenzaban su próximo drive partiendo ya desde el campo rival, y lo aprovechan al final. Un buen pase de Duggan de 31 yardas a su WR Derius Davis les dejaba a tan solo una yarda de anotar, rematando el propio Duggan con una carrera, sus primeros puntos del partido acabando la primera parte. Pero todavía quedaba tiempo para más, ya que en los 42 segundos que quedaban para finalizar la primera parte, los Cowboys, conseguían anotar un FG que ponía el marcador al descanso en 16-7 para ellos. Una primera parte en la que las defensas han jugado muy bien, destacando el buen hacer del LB Walow y el CB Hodges-Tomlinson (sobrino del RB Hall of Famer Ladainian Tomlinson) por parte de TCU; y el LB Amen Ogbongbemiga, por parte de los de Oklahoma.

La segunda parte comenzaba muy diferente a lo vivido en la primera. Los Horned Frogs salen renovados, y en su primer drive consiguen anotar TD, sobre todo creando peligro a base de carreras de su QB Max Duggan, que con una de ellas recorre las 42 yardas que le quedaban hasta la end zone, magnífica lectura del QB que ejecuta de maravilla la option. 

El partido se ponía interesante con el 16-14 en el marcador. Oklahoma State, en cambio, sale todo lo contrario a TCU, sin ideas en ataque. Mientras tanto, TCU quiere aprovechar la situación, y en el siguiente drive de nuevo anotan otro TD. Coincidiendo con la entrada, de nuevo, del RB freshman Zach Evans (castigado por el fumble del comienzo), y la salida del otro RB Darwin Barlow (que no conseguía hacer daño), se empieza el drive con otras sensaciones, aunque la jugada decisiva es un gran pase de Max Duggan de 46 yardas, de nuevo una big play a su WR Quentin Johnston, rematándolo el RB Evans con una carrera de 1 yarda. Los Horned Frogs conseguían darle la vuelta al marcador y se ponían 16-21.

Tocaba remontar por primera vez a los visitantes. En el siguiente drive, se ve mejoría en ese ataque Cowboy, pero son parados gracias a la aparición en escena del S Trevon Moehrig defendiendo los pases de su rival de manera fabulosa.

Los Horned Frogs no hacen prisioneros – pistolsfiringblog.com

Era turno de TCU, de poner distancias en el marcador, pero fracasan en el intento. En la primera jugada, el RB freshman Kendre Miller comete fumble, el LB Ogbongbemiga se lo quita de las manos y lo recupera su compañero el LB Malcom Rodriguez. Magnífica acción defensiva que devolvía la posesión del balón a los Cowboys. Aunque el esfuerzo defensivo era en vano, ya que el ataque no conseguía materializarlo en puntos, acabando en un FG fallado de nuevo, horroroso chute del balón, pegando con el pie en el césped antes de chutar y saliendo el balón muy desviado. 

No sería hasta el siguiente drive de Oklahoma State cuando consiguen darle la vuelta al marcador, y en la primera jugada del drive. El QB Sanders logra conectar un pase de 55 yardas con el WR Tylan Wallace, que anotaba el TD y ponía de nuevo por delante en el marcador a su equipo. 22-21, fallándose el intento de conversión de 2 puntos.

Tocaba de nuevo remar a los locales, y en ese intento, el RB Darwin Barlow comete un fumble, otra vez Ogbongbemiga es el que lo fuerza, además, lo recupera para su equipo. Pero no sirve de nada ya que su ataque vuelve a hacer un 3 y fuera.

Las defensas de ambos equipos están haciendo un gran partido. Los ataques solo se salvan gracias a las big plays. En esta ocasión, otra big play de TCU hace que se mueva el marcador, el QB Max Duggan, con la jugada rota, conecta un pase de 71 yardas para el WR Derius Davis, que anota el TD, además se juegan la conversión de 2 puntos, por lo que el marcador es de 22-29, asegurando el empate en caso de que les anoten TD los de Oklahoma en lo que quedaba de partido. Los Horned Frogs estallan de alegría, pero todavía quedaban casi 8 minutos de reloj, todo podía pasar.

Era momento de los valientes, los Cowboys se la tenían que jugar y arriesgar para ganar el partido, si no querían perder la posibilidad de jugar la final de conferencia. Es un drive trabado, con penalizaciones y avanzando poco a poco pero seguros, hasta que el QB Sanders hace una carrera anotando TD, pero con tan mala suerte que en la revisión arbitral, se aprecia cómo en su intento por anotar, y corriendo pegado a la banda, pisa la línea a tan solo 6 yardas para llegar. A continuación, y tras varias penalizaciones, el QB Sanders es interceptado en la end zone por el S Trevon Moehrig, convirtiéndose en uno de los héroes del partido.

Volvía a atacar TCU, era momento de dormir el partido, pero lejos de la realidad, aparece de nuevo la figura del LB Amen Ogbongbemiga, forzando otro fumble y recuperándolo para su equipo, en esta ocasión al QB Max Duggan. Todavía quedaban esperanzas para su equipo, pero de nuevo, por enésima vez, su ataque hace un 3 y fuera, sin poder transformar el 4º down, y acabando con las esperanzas de su equipo de poder empatar. Al final los locales ganaron 29-22, en un partido muy emocionante hasta el final, y en el que los Cowboys perdieron todas las opciones para jugar la final de conferencia.

En Oklahoma State destacamos al RB Dezmon Jackson, que aún enfrentándose a un buen front seven, consiguió correr 118 yardas y 1 TD. El resto del ataque estuvo irregular: el WR estrella Tylan Wallace estuvo muy bien marcado, salvo la big play de 55 yardas. En su defensa, sale un nombre propio, el LB Amen Ogbongbemiga (13 placajes en solitario, 1 de ellos para pérdida de yardas, 3 FF y 2 FR), que estuvo omnipresente en todos lados y muy cerca de la acción en todo el partido, secando el juego terrestre del rival. Otros defensas sobresalientes fueron el LB Malcom Rodriguez y el S Tanner McCalister.

En TCU, destacamos en ataque al QB Max Duggan, que aunque su juego aéreo generó dudas, su doble arma en carrera hizo mucho daño (265 yardas de pase 1 TD, 1 interceptación, 104 yardas de carrera, 2 TDs y 1 fumble), y su receptor Derius Davis (6 recepciones, 139 yardas y 1 TD). En defensa hay que poner de manifiesto al LB Garrett Wallow (11 tackles -8 de ellos solo y uno para pérdida de yardas-), su compañero el LB Dee Winters (10 tackles -8 solo-, 1 TFL), al CB Hodges-Tomlinson -sobrino de Ladanian Tomlinson- (6 tackles -3 solo-, 3 pases defendidos) y el S Trevon Moehrig (6 tackles, 2 pases defendidos y 1 interceptación).

Tanto a TCU como a Oklahoma State les queda por jugar un partido de trámite, frente a Louisiana Tech (que se juega el Championship de la conferencia USA) y Baylor respectivamente.