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BAYLOR BEARS AT TEXAS TECH RED RAIDERS (24-25)

Gregorio Samsa despierta, después de un sueño intranquilo, en la cama de su habitación convertido en un insecto. El pasado fin de semana en el Jones AT&T de  Lubbock (Texas) fuimos testigos de una “metamorfosis” que nada tiene que envidiar a la narrada en la afamada novela de Franz Kafka. Atónitos, asistimos a un encuentro entre dos equipos de la Big 12, en el que brilló el esfuerzo defensivo, predominó el ataque terrestre, dejando en un segundo plano la avalancha aérea característica históricamente de alguno de los contendientes de la tarde, que sirvió para cerciorarnos del proceso de transformación que han experimentado ambos programas deportivos. Al finalizar el vibrante partido despertamos -al igual que el protagonista de la novela kafkiana- rodeados de una nueva realidad que se ha asentado en la conferencia “pistolera” por antonomasia de la competición.

Los Bears de Dave Aranda se presentaban en Lubbock con importantes bajas tanto en la parcela ofensiva como defensiva. Craig Williams, corredor con más yardas hasta la fecha de los Bears, va a perderse lo que queda de temporada por una lesión de rodilla sufrida en la jornada previa. Terrell  Bernard, líder de tackles obtenidos de la Big 12, dejaba también  un importante hueco que suplir en la parcela defensiva de los pupilos de Aranda. 

Baylor comenzó el encuentro confiando en Qualan Jones (21 carreras, 86 yardas), corredor redshirt freshman, como sustituto de Williams y el joven running back demostró desde el inicio que puede liderar el ataque terrestre de los Bears, consiguiendo buenas carreras en el primer drive y moviendo las cadenas para el conjunto visitante. La defensa de Texas Tech comenzó a demostrar de inmediato el proceso de transformación que ha experimentado. Con una base defensiva  3-4 y enseñando diferentes formaciones en el defensive front empezó a incomodar desde el inicio a Brewer (153 yardas, 1 interceptación, 76 yardas terrestres, 1 anotación), quarterback de los Bears. 

La zaga raider se hizo notar desde la primera secuencia cuando en una situación de cuarto down y una yarda, Tony Bradford -línea defensiva de Texas Tech- detenía el intento de avance terrestre de Ebner. La ofensiva de los Raiders iba a  adelantarse en el marcador en su primera aparición sobre el césped del estadio. Colombi (76 yardas) comandaba el ataque de los pupilos de Matt Wells. Los Raiders utilizaban formaciones con muchos receptores abiertos para “estirar” horizontalmente la defensa de los Bears, pero sorprendían al utilizar esas formaciones para intentar avances terrestres por el centro con Sarodorick Thompson (69 yardas), dejando en un segundo plano su característico juego de pase (recordemos que Texas Tech ha sido un conjunto que ha abrazado tradicionalmente el prolífico ataque aéreo de la Air Raid).  

El ataque local no conseguía hacer fructíferos sus intentos aéreos hacia Carter y el linebacker Dillon Doyle (9 tackles, 1 fumble recuperado) iba a marcar territorio desde el inicio del partido al detener el ataque terrestre de Texas Tech. Jonathan Garibay, multiempleado pateador de los Raiders y uno de los protagonistas del encuentro, iba a adelantar a los locales gracias a una patada de 48 yardas.

Se sucedieron después una serie de ataque infructuosos por parte de ambos conjuntos. Series de tres oportunidades y fuera para cada ofensiva. Los Raiders acumulaban 6-7 hombres antes del snap en la línea defensiva para después del inicio de la jugada mandar únicamente a tres hombres a presionar a Brewer, dejando 8 jugadores en cobertura. Esta estrategia pareció sorprender al quarterback visitante que no encontraba objetivos aéreos desmarcados y tenía que empezar a usar sus piernas (fue el segundo jugador de Baylor con más yardas terrestres) para intentar extender las jugadas. Los Bears también “molestaron” a Colombi, Bradley King (6 tackles, un sack) llegaba hasta el quarterback local para detener el avance ofensivo de los Raiders. 

En las postrimerías del primer cuarto llegó una de las jugadas decisivas de la primera mitad. Los Raiders decidieron en su tercera secuencia ofensiva cambiar el quarterback del equipo para dar un nuevo aire a la ofensiva local. Bowman (181 yardas) no pudo tener un inicio de partido más desalentador. En su primer intento de pase, después de dos jugadas de carrera de los Raiders, Jalen Pitre lee perfectamente las intenciones del quarterback local y consigue una interceptación que es retornada para touchdown, poniendo por delante al conjunto visitante (7-3). Inmediatamente después pudo aumentar la herida el propio Jake Pitre cuando en la siguiente posesión del balón de los Raiders, con Colombi de vuelta a los mandos del ataque local, consigue placar al quarterback en la end zone. Los visitantes piden safety, pero los árbitros, en una decisión cuestionable, no otorgan los dos puntos al equipo visitante porque consideran que el quarterback se ha desprendido antes del balón. 

El guión del partido no varió en la segunda mitad. Las ofensivas de ambos conjuntos intentaban establecer el juego de carrera, pero eran las defensas las que se imponían sobre el césped. Ambos conjuntos solo conseguían anotar mediante patadas de tres puntos y esto hizo que nos fuéramos al descanso con una ventaja para Baylor de 13-6 .

Aranda empieza a demostrar que la parcela defensiva del juego es su especialidad. Los linebackers Abram Smith (13 tackles) y Dillon Doyle, el safety Christian Morgan (12 tackles) y el versátil Jalen Pitre son los pilares en los que se va a asentar la zaga que está construyendo Aranda (sin olvidarnos del lesionado Terrell Bernard). Por parte de Texas Tech, sorprende la ineficacia del juego aéreo ofensivo en la primera mitad (menos de setenta yardas aéreas al descanso) y el creciente uso del juego terrestre. También es llamativa la mejora defensiva liderada por uno de los grandes protagonistas de la tarde, el linebacker -llegado desde Arizona- Colin Schooler (11 tackles, 1 sack), del que hablaremos más adelante.

En la reanudación, el encuentro parecía quedar sentenciado. Texas Tech comenzaba atacando, pero, en una desafortunada jugada, Myles Price comete un fumble, que recupera Dillon Doyle para los Bears  y deja el ovoide en la yarda 34 de los Raiders. Los Bears avanzarían con carreras de Jones y pondrían distancia en el marcador (20-6), merced a una anotación terrestre de Brewer. El quarterback nuevamente ve cómo los Raiders dejan 8 jugadores en cobertura y aprovecha el hueco de la zona central del campo para avanzar hasta la end zone. 

Colombi intentaba mover las cadenas del ataque local, pero es atrapado por Garmon Randolph y los Raiders tienen que devolver el ovoide a los Bears. Los de Lubbock no parecen tener respuesta. Y es justo, en ese preciso momento, cuando cambia el destino del encuentro. Baylor sale confiada en el siguiente ataque y Brewer en un intento de pase a Sneed (58 yardas), receptor más peligroso de los Bears, sufre una interceptación por parte de Zech McPherson. La jugada demuestra que la defensa de los Raiders está muy viva y va a suponer un cambio radical en el destino del partido. 

Bowman, después de su desafortunada jugada en el primer cuarto, vuelve a pisar el césped del estadio. Colombi ha tenido que abandonar el campo por problemas en el codo izquierdo. Bowman empieza a soltar algo más el brazo, posiblemente movido por la desventaja de su equipo en el marcador, y conecta mediante un gran pase con Kesean Carter, que deja a Texas Tech en la yarda 1 de los Bears. Tahj Brooks (48 yardas, 2 touchdowns), corredor encargado de la ofensiva de los Raiders en la segunda mitad, recorta diferencias en el marcador (20-18) al avanzar esa yarda que quedaba para llegar a la end zone. Ocho puntos abajo continúan los locales, gracias a que los Bears consiguen bloquear el intento de extra point.

Garibay, el héroe red raider – sandiegouniontribune.com

Continúan los ataques sin demostrar gran fluidez, aunque Baylor pudo matar el partido en ese tercer cuarto. Después de un gran drive de 65 yardas con buenas carreras de Jones y Brewer, llegó la jugada en MAYÚSCULAS del encuentro. En tercera y goal, Brewer avanza hacia la end zone dispuesto a anotar el touchdown definitivo, pero emerge la figura de Schooler para matar las esperanzas de los Bears, el linebacker de los Raiders se quita de encima el bloqueo del tight end de Baylor para placar de manera antológica a Brewer en la yarda uno de su equipo. La jugada es memorable, el mejor placaje sin ninguna duda del año en la competición, que supone además mantener con vida las esperanzas de los Raiders que tuvieron que contentarse con una conversión de tres puntos para dejar el marcador del encuentro en un abierto 23-12.

Esa jugada volvió a espolear a los locales. Insufló nuevamente vida a unos Raiders que se habían visto sin esperanzas. En el último cuarto íbamos a vivir su reacción final. Empezaron a utilizar el ataque aéreo con frescura. Bowman conectaba con TJ Vasher para ganar 28 yardas y en intento de pase hacia el mismo objetivo en la end zone. Jalen Pitre comete interferencia en el pase sobre Vasher, que deja el balón en la yarda 2. 

Brooks nuevamente iba a rematar la faena y recortar distancias para los locales 23-18. Los Bears parecían perdidos, tomaron decisiones discutibles, como prescindir de Jones en el juego terrestre (que tan bien había jugado) y utilizar al freshman McWilliams en los momentos decisivos. El ataque de Baylor no carburaba y -para colmo de males- aparecían multitud de penalizaciones en más secuencias ofensivas de los Bears. Schooler -no contento con su tackle anterior- obtenía un sack sobre Brewer que finiquitaba un drive visitante.

Respondía Bowman con la mejor jugada ofensiva de la tarde. Aparecía Erik Ezukanma, receptor de los Raiders, para atrapar un envío de Bownan de 46 yardas y acercar a su equipo a territorio enemigo. Tendría que conformarse el ataque local con recortar distancias en el marcador (23-21) gracias a una patada de Jonathan Garibay. Quedaban menos de 5 minutos para acabar el partido. El viento azotaba con fuerza en Lubbock y el ataque visitante no encontraba soluciones. Seguían confiando en McWilliams, Brewer no encontraba a sus receptores (gracias a un pase defendido magistralmente por McPhearson) y los pupilos de Aranda tuvieron que conformarse con chutar un punt e intentar confiar en su defensa para  ganar el encuentro. 

Bowman iba a tener la última oportunidad y el último drive local fue digno de elogio. Texas Tech continuó usando su ataque no huddle. Thompson volvía a ser el referente de carrera e iba a convertirse en el protagonista de la victoria local. El receptor recibe un pase de Bowman y consigue escapar por el lateral del campo hasta la yarda 37. El corredor iba a realizar una buena carrera de 15 yardas cuando quedaba menos de un minuto y, al percatarse de que si anotaba entregaba la última posesión del balón a los Bears, realiza un slide, parándose en la yarda siete rival. 

Los locales agotarían en reloj y a falta de dos segundos para la conclusión del encuentro Jonathan Garibay culminaría su gran noche convirtiendo el decisivo field goal de 25 yardas y producía una explosión de júbilo entre los jugadores de los Raiders. Habían completado una remontada de mérito  y conseguido una victoria que ponía de manifiesto la kafkiana transformación que han vivido los hombres de Wells desde el inicio de la temporada.

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#19 SMU MUSTANGS AT TULSA GOLDEN HURRICANE (24-28)

Nuestra historia está llena de héroes, unos refulgen entre el más brillante firmamento de personalidades históricas que cambiaron la humanidad: Jesús de Nazaret, Mahoma, Martin Luther King, Isaac Newton , Cristóbal Colón, Simón Bolívar o Albert Einstein son reconocidos unánimemente como adalides de una u otra causa. Pero otros, olvidados por la propia historia, realizaron un labor inmensa, cambiaron el devenir de nuestra sociedad y no alcanzaron el reconocimiento merecido. ¿Qué habría ocurrido si Stanislav Petrov hubiera accionado el botón rojo aquella gélida noche del 23 de septiembre de 1983? ¿Cuántos millones de vidas no se habrían salvado de no ser por Edward Jenner y la primera vacuna? ¿Qué sería de nuestro mundo sin el altruismo de Alexei Ananenko, Valeri Bezpalov y Boris Baranov?

De héroes anónimos también vive nuestro amado football. Y uno de esos líderes, adalides, individuos ignotos, pero que merecen un unánime respaldo por parte de los focos más mediáticos, es el linebacker junior Zaven Collins. Este cíclope de 6’4 pies y 260 libras lleva años deslumbrando en la American Athletic, pero se encuentra lejos de la repercusión pública de otros grandes jugadores como Trevor Lawrence, Justin Fields, Micah Parsons o Penei Sewell. La exhibición de Collins la noche del pasado sábado (10 placajes -4 solo-, 1 sack, 2 TFL y una interceptación final que ponía el cierre al partido) significó la victoria de su equipo -Tulsa-, una impresionante remontada ante SMU, el mantenimiento de las esperanzas del Golden Hurricane por seguir en la carrera por la AAC y, sobre todo, su reivindicación pública como prospecto de oro en el próximo NFL Draft. 

En una “huracanada” noche -nunca mejor dicho-, Mustangs y Golden Hurricane se plantaban en el Chapman Stadium con el firme propósito de reivindicarse como firmes candidatos a ser la máxima oposición a Cincinnati por el cetro de la American Athletic. El partido arrancaba con una secuencia ofensiva de las huestes aleccionadas por Sonny Dykes, que no llegaba a buen puerto, teniendo Chris Naggar que despejar el ovoide. Zach Smith (325 yardas, 3 TDs, 1 interceptación), continuando en la línea autodestructiva al inicio de los encuentros, era interceptado para un pick six por parte de Brandon Crossley. El partido comenzaba muy cuesta arriba para el Golden Hurricane. 

Como las desgracias nunca vienen solas, Zach Smith corría para nueve yardas, pero se dejaba caer el ovoide, que era recuperado por la zaga mustang. Segundo turnover y oportunidad que no era desaprovechada por SMU: Shane Buechele (200 yardas, 1 TD, 1 interceptación) completaba un pase hacia Kylen Granson y ampliaba la distancia en el luminoso. 14-0 para la Universidad Metodista del Sur. 

Smith empezó a sentirse más cómodo en el emparrillado, liderando un gran drive ofensivo, en el que aunó certeros pases medios y cortos con sólidos acarreos de sus compañeros (Deneric Prince y T.K. Wilkerson). Pero el resultado volvía a ser negativo para el conjunto de Philip Montgomery, ya que el kicker Zack Long erraba un fácil field goal de apenas 34 yardas. Negros nubarrones se cernían sobre el equipo local de la bella ciudad de Tulsa. 

En el siguiente ataque de SMU, el backfield del programa sito en Dallas llevó la voz cantante, gracias a una exhibición del freshman Ulysses Bentley IV (103 yardas, 1 anotación) y, en menor medida, de Tyler Lavine. La secuencia se cerraba con una carrera de una yarda para TD del prometedor Bentley. 

Los dos siguientes intentos ofensivos eran parados por la firmeza de las defensas. En SMU es justo destacar el gran partido del linebacker Delano Robinson (14 placajes -5 solo-, 1 TFL, 1 pase defendido), de los defensive backs Brandon Stephens (16 tackles -8 solo-) y Cam Jones (14 tackles -7 solo-, 1 TFL) y del defensive end Turner Coxe (4 placajes -2 solo-, 2 sacks). Del lado golden cane, aunque la figura titánica de Zaven Collins lo eclipsa todo, habría que hacer mención a los LBs Justin Wright (15 tackles -6 solo-, 1 TFL) y Treyvon Reeves (10 placajes -4 solo-, 1 TFL, 1 PD) o al safety Tieneal Martin (10 tackles –5 solo-, 1 PD). 

A nueve minutos del final de la primera parte, Zach Smith iniciaba un nuevo drive, que -esta vez- sí llegaría a buen puerto. Serían nueve jugadas que recorrían 73 yardas, en las que proliferaba el juego aéreo. Era patente la aparición de un Smith mucho más entonado y con las ideas más claras en ataque. Sus estiletes por aire más productivos serían el tridente clásico de receptores: Keylon Stokes (122 yardas), Josh Johnson (101 yardas, 2 TDs) y Juan Carlos Santana (57 yardas). El final era un mágico pase de 20 yardas, que Johnson convertía en los primeros puntos para el Huracán Dorado. 

SMU y Buechele comenzaban a sentir la furia golden cane, y Collins capturaba a Shane, provocando un intentional grounding. El ataque mustang ese complicaba, aunque las huestes de Dykes conseguían sacar tres puntos de este drive, gracias a una gran patada de 45 yardas de Naggar. Los dos ataques con los que finalizaba el primer tiempo eran infructuosos y se llegaba al descanso con dominio visitante, 24-7. 

La primera posesión del tercer cuarto era para Tulsa. T.K. Wilkerson (94 yardas, 1 anotación) se erigía, junto con Deneric Prince, en claro protagonista. En la yarda 1 de SMU, Wilkerson era parado en dos ocasiones por la línea defensiva mustang. Turnover on downs y las esperanzas de remontada quedaban hechas añicos. Para colmo, Buechele salía de tan comprometida situación con una gran carrera de 17 yardas y lideraba un ataque hasta la yarda 33 del Golden Hurricane. Pero el destino guardaba una baza para los pupilos de Montgomery, ya que Naggar fallaba un field goal de 50 yardas. 

La zaga de Tulsa es inexpugnable – collegefootballnews.com

En esta ocasión, el ataque de Tulsa era más balanceado con pases de Smith y acarreos de Deneric Prince, aunque el final tenía al mismo protagonista: Wilkerson, aunque -en esta ocasión- el final era feliz. El Huracán Dorado anotaba su segundo TD de la noche, merced a un acarreo de una yarda de Wilkerson, y se metía de lleno en la pelea por la victoria. La defensa golden cane -auténtica responsable de la remontada- provocaba un rápido tres y fuera, y el ovoide volvía a manos de Zach Smith. 

Zach iniciaba otra secuencia ofensiva a base de pases rápidos y una gran carrera de 19 yardas de Wilkerson. En 1ª&10, Smith se sacaba de la chistera un magnífico pase de 35 yardas para TD, que era atrapado por Josh Johnson. Tulsa tocaba a la puerta de SMU y tenía mucha hambre de victoria. 

Los nervios atenazaban a la ofensiva comandada por Shane Buechele, que cometía un turnover on downs en la yarda 34 de Tulsa. La siguiente jugada del Golden Hurricane era parada por las zaga de SMU, que provocaba un fugaz 3 y fuera. Nueva oportunidad para los de Sonny Dikes y nuevo turnover on downs. Parecía que ambos equipos tenían miedo a ganar, siendo los ataques claramente superados por las defensas. 

Tras dos nuevos punts y con 24-21 a favor de los Mustangs, Zach Smith iniciaba el drive decisivo, que arrancaba con sendos pases de 12 y 29 yardas a Keylon Stokes. Wilkerson continuaba la senda con un acarreo de 14 yardas y dos de tres yardas. En 3ª y goal, Smith lanzaba un pase de 4 yardas para James Palmer y… la remontada se consumaba. 

Quedaban apenas dos minutos y Buechele tenía la posibilidad de anotar un TD salvador. Pero Zaven Collins ya olía a sangre. Shane buscaba a un receptor, mas Zaven leía perfectamente el movimiento del QB, lo interceptaba y ponía el broche de oro a un partido estelar. 

SMU se medirá a Houston el próximo sábado a las seis de la tarde, en un duelo que se presupone será de alta puntuación. Por su parte, Tulsa continuará en su persecución de los intratables Bearcats, recibiendo la madrugada del próximo jueves, en el Chapman Stadium, a unos Green Wave en racha. 

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TOLEDO ROCKETS AT WESTERN MICHIGAN BRONCOS (38-41)

Trepidante partido el que nos ofreció la semana pasada la MAC. Toledo visitaba el Waldo Stadium de Western Michigan, en Kalamazoo (Michigan). El encuentro se presentaba muy igualado, ya que ambos equipos venían de ganar su primer partido de la temporada en la MAC, Toledo había triunfado en su casa sobre Bowling Green 38-3, mientras que Western Michigan lo hacía fuera de casa frente a otro flojo rival, Akron, 58-13.

El partido comienza muy dinámico, con una alternancia en el marcador por ambos equipos, anotando TDs hasta el empate a 14 del final del primer cuarto. El primero en abrir el marcador fue Toledo. En su primer drive, destacamos una recepción de Winstead de 55 yardas, que tras hacer lo difícil (cogerla), se le cae de las manos sin nadie a su alrededor, volviéndola a recuperar, pero desperdiciando la oportunidad de llegar hasta la end zone. El TD lo anota el pequeñito WR Devin Maddox en un pase de corto yardaje y pegado al poste de la end zone. Era turno de los los Broncos, que comienzan su drive con un pase profundo de 56 yardas, el QB Kaleb Eleby conecta con su WR Skyy Moore, dejándole en red zone, distancia que la recorren a base de carreras del RB Jefferson, pero que faltando 1 yarda optan por hacer una jugada “dive” con el QB Eleby, que -con la estimable ayuda de su TE- este le empuja y consigue anotar con facilidad. 7-7.

La alternancia en el marcador prosigue. Esta vez le tocaba a los Rockets- Destacamos de nuevo al pequeñito WR Maddox y al RB Bryant Koback, aunque el que decide el drive es el otro RB Shakif Seymour, que hace una carrera de 33 yardas y otra de 2 yardas para anotar el TD. Era turno de nuevo para los locales, esta vez, y gracias a una defensa muy blanda de los Rockets, avanzan sin problemas, moviendo muy bien las cadenas y repartiendo el balón a varios compañeros. En esta ocasión, el que anota es el RB Jaxson Kincaide, con una buena carrera de 21 yardas, sin apenas oposición y con un magnifico pasillo abierto por su OL. 14-14 en el marcador.

En el siguiente drive, y previendo que venía otro TD, viendo cómo estaba el partido en esos momentos, pasa lo inesperado. Toledo sufre un “coitus interruptus” en el ritmo de partido, agotando los downs en territorio contrario. Le tocaba a los Broncos aprovechar el momento, y empezaban de maravilla con la penalización al DT Desjuan Johnson de Toledo de 15 yardas por un Roughing the Passer y targeting al QB Eleby. El drive continúa, pero no avanza, acabando en un despeje con fumble del retornador de Toledo, pero anulado por penalización previa de los Broncos.

El partido ya no es el que era al comienzo, muchos parones por penalizaciones o revisiones arbitrales. En el siguiente drive, los Rockets van -como la canción de Ricky Martin- un pasito para delante y otro para atrás. El QB Eli Peters logra un pase de 35 yardas a su WR Bryce Mitchell, pero luego el DE Ali Fayad le hace un sack y fumble forzado, retrocediéndoles 21 yardas más, aunque recuperan en ese 3ª y 31 con una carrera de 28 yardas del RB Micah Kelly, que por poco no logra el 1º y 10. Al final se tienen que conformar con un FG que les pone por delante en el marcador, 17-14.

En el siguiente drive de Western Michigan, el HC Tim Lester comete una mala decisión, ya que en un 4ª y 1 para su equipo, estando en la yarda 40 de su propio campo, decide ser valiente con tan mala suerte que no consiguen el primero y diez, dejándoles en una muy buena posición al rival. Cosa que aprovechan los Rockets, ya que consiguen anotar otro TD quedando pocos minutos para llegar al descanso. Los protagonistas de ese drive son el WR Ronnie Blackmon con dos recepciones de 12 y 7 yardas, y de nuevo el RB Bryant Koback, con una carrera inicial de 15 yardas (con muy buen trabajo en los bloqueos de su equipo) y otra carrera de 10 yardas para anotar TD, donde ve muy bien el hueco para llegar a la End Zone. Toledo aprovecha el regalo de los locales para distanciarse en el marcador 24-14, resultado con el que se llega al descanso.

Se reanuda la segunda parte, y los ataques parecen sin ideas, acabando los tres primeros drives en punt. Pero la cosa se anima gracias a un gran pase del QB de los Broncos Kaleb Eleby, que logra contactar con el WR D’Wayne Eskridge con un pase de 47 yardas para TD. Primera jugada del drive y anotan TD, gran decisión del HC esta vez, ya que en el último momento hace cambiar la jugada al ver que ellos juegan en “single high”, amagando correr para atraer al S profundo y aprovechando el espacio que deja desprotegido para que su QB le pase largo a su compañero. Magnífica jugada. 24-21.

A partir de ahora, y hasta el final del partido, el HC de Toledo, Jason Candle, opta por hacer drives sostenidos, perdiendo todo el tiempo posible viéndose por delante en el marcador, aunque un poco arriesgado debido a que falta mucho tiempo de partido y que solo ganan de 3 puntos. Pero la apuesta le sale perfecta. En el siguiente drive, consiguen quemar más de 6 minutos de reloj y encima logran anotar TD, aunque después de tener varias situaciones de 3º downs, y convirtiéndolos todos para seguir avanzando. Gran trabajo del QB Eli Peters con pases cortos y seguros, y -sobre todo- del RB freshman Micah Kelly, ya que su salida da un aire nuevo al ataque y consigue anotar el TD. Se vuelven a distanciar en el marcador 31-21. 

Western Michigan quiere y no puede. Mal drive en esta ocasión, con 3 pases incompletos y fuera. Toledo tenía la oportunidad de sentenciar el partido, pero en el siguiente drive la táctica les sale mal, ya que, aunque sí logran quemar mucho reloj, no logran anotar puntos, debido a una defensa rival agresiva a la presión y un FG bloqueado a tan solo 14 yardas de la end zone, un FG que el K Evan Davis chuta muy bajo. Era momento de que Western Michigan acortara distancias y tuviera la lejana posibilidad de remontar o igualar el partido. Era el momento de arriesgar y de dar un paso adelante los mejores jugadores. Y así fue: gran drive en el que destaca el RB Sean Tyler, con 3 carreras muy buenas, una de ellas de 29 yardas, y que finaliza el WR Skyy Moore anotando el TD con un pase de 16 yardas de su QB Eleby. El partido se volvía a poner emocionante con un 31-28 para Toledo.

Pero los Rockets no habían venido aquí para que les remontaran, y con otro drive en el que pierden más de 6 minutos de reloj, acaban anotando un TD que parecía sentenciar el encuentro, no sin antes sufrir y sudar la gota gorda, ya que justo antes de anotar el TD, el RB Koback logra convertir un 4º y 11 en 1º y 10, con la necesidad de los árbitros de medir con la cadena. Al final anota el TD el propio Koback, que se convertía en el protagonista del partido. 38-28.

Desesperación en Toledo – toledoblade.com

De nuevo Toledo con 10 puntos de diferencia de su rival, y quedando menos de 3 minutos para finalizar el encuentro. El partido parecía sentenciado, mucho se tenía que torcer. Los locales se la tenían que jugar, tenían que ir casi a la desesperada, avanzar mucho sin apenas consumir reloj. Y dicho y hecho, el QB de los Broncos, Kaleb Eleby hace un drive rápido, a base de pases cortos en su mayor parte de las veces y hacia las bandas para parar el reloj, hasta que se saca un magnífico pase de 31 yardas a su mejor receptor, D’Wayne Escridge, que los deja a tan solo 2 yardas para anotar, rematando la faena el propio Kaleb Eleby con la conocida jugada “dive” para anotar el TD. Un TD que dejaba el marcador en 38-34 tras el fallo del extra point, un fallo garrafal de su kicker Thiago Kapps en el peor momento, que les obligaba a anotar de nuevo TD, ya que un FG no les valía para empatar.

Era momento del On-side Kick para conseguir de nuevo el balón los Broncos, e -increíblemente- lo consiguen. Todavía hay vida para ellos, menudo final de infarto, consiguen recuperar el balón en mitad de campo. Era momento de remontar, era el momento de los valientes. 

De nuevo toma el mando el mariscal, el QB Kaleb Eleby realiza un drive magistral, sin errores y completando todos sus pases. La defensa de Toledo está desaparecida, jugando en modo “prevent” y dejando mucho espacio, lo que es bien aprovechado por Eleby para hacer pases a las bandas al RB Sean Tyler, y otro de 18 yardas al WR Eskridge por el centro, pero al no tener ya tiempos muertos, el reloj seguía corriendo, tan solo quedaban 20 segundos para finalizar el partido. El sentido común dictaba que había que hacer un spike para parar el reloj enseguida, la típica jugada que se saca rápido para que el QB mande la pelota justo delante de sus pies, y esa era la intención. La defensa de Toledo también lo intuía, pero en ese momento es cuando el QB Eleby hace el amago del spike y pasa a su compañero el WR Jaylen Hall, que estaba completamente solo. Nadie se lo podía creer, el partido lo ganaban los Broncos después de ir perdiendo durante todo el partido. Increíble, menudo final, Western Michigan ganaba el partido gracias a un falso spike que convertía al QB Kaleb Eleby en el auténtico héroe. Nada podía hacer Toledo para reaccionar, con tan solo 15 segundos en el reloj.

Final del partido 41-38 para los locales, para Western Michigan. Un partido muy igualado, con mucha emoción hasta el final, donde ha habido defensas blandas que dejaban convertir muchos terceros downs.

En el ataque de Toledo podemos destacar la actuación de su QB Eli Peters, con 339 yardas 1 TD y 1 interceptación al final del partido en la última jugada, el RB freshman Micah Kelly (69 yardas, 1 TD, 8,6 yardas por acarreo, 2 recepciones para 17 yardas) y el RB Koback (78 yardas, 2 TDs, 7 recepciones para 61 yardas), aunque estuvo más bien flojo en cuanto a producción de yardas, ya que obtuvo solo una media de 3,3 yardas por acarreo. 

Por parte de Western Michigan, en ataque destacan su QB Kaleb Eleby (284 yardas, 3 TD), el RB Sean Taylor (100 yardas, 8,3 yardas por acarreo, 8 recepciones para 47 yardas), y el WR D’Wayne Eskridge (7 recepciones, 131 yardas y 1 TD).

En la parte defensiva, destacamos por Toledo al LB Dyontae Johnson (9 placajes, 5 de ellos solo y 0’5 TFL) y al S Saeed Holt (6 placajes, 5 de ellos solo y 1 TFL). Por parte de Western Michigan sobresalen dos LBs, Treshaun Hayward (13 placajes, 6 de ellos solo y 1 TFL) y A.J. Thomas (8 placajes, 5 de ellos solo, 1 sack, 2 TFL y 1 pase defendido).

El siguiente partido para Toledo es el miércoles 18 de noviembre, fecha en la que visita a Eastern Michigan. Mientras que Western Michigan lo hace el mismo día enfrentándose a Central Michigan.