Algo que me ha sorprendido -muy negativamente- en las últimas semanas ha sido el desprecio absoluto que Cincinnati Bearcats ha recibido de gran parte del foco mediático. Determinados medios, en clara connivencia con los vetustos y endogámicos miembros del comité, han vilipendiado y ultrajado la labor de Luke Fickell y sus muchachos en los últimos tres años, poniendo en cuestión sus logros y -prácticamente- afirmando que serán unos meros convidados de piedra -no deseados- en una fiesta exclusivamente reservada para Alabama… y, en menor medida, para Georgia y Michigan. 

Obviar un récord de 33-4 en estas tres temporadas; olvidar la evolución de un programa que, de la mano de Fickell, ha alcanzado cotas impresionantes y unos niveles ofensivos y defensivos al alcance de muy pocos programas, no solo del Group of Five, sino también de todas las Power 5; y, lo que es más importante, no creer en la magia y la fantasía del football, en esas empresas harto imposibles, en esos upsets quiméricos que tanto deseamos… suponen aspectos que merecen, al menos, una sesuda reflexión. 

Ante tales aseveraciones… inapropiadas -en mi modesta opinión-, acudió a mi mente -justo en el momento de preparar la previa de estas dos semifinales- un clásico infantil por todos conocidos: el de la Cenicienta. Mas no en su versión más famosa, emanada de esa mente ortodoxa y estereotipada llamada Walt Disney, sino en uno de los testimonios más antiguos del mito de esa chica huérfana de madre, que padece bajo la tiranía de su madrastra y sus opresivas hermanastras. Este clásico al que me refiero vio su génesis durante la dinastía china Táng (siglos VIII-X), en un momento de máximo esplendor cultural del gigante asiático, y nada tiene que ver con las versiones edulcoradas ofrecidas por el propio Disney, Charles Perrault o los Hermanos Grimm. 

Yeh-Hsien, la Cenicienta china – justiceinfairytales.wordpress.com

Esta Cenicienta china se llama Yeh-Hsien y sufre bajo el yugo de su madrastra y hermanastras. Cierto día, el gran Emperador organiza un gran baile, donde espera encontrar a la futura emperatriz. Hay que poner de manifiesto que, durante esta época, el canon de belleza femenino estaba presidido por el pequeño tamaño de los pies, los llamados “pies de loto”. Nuestra heroína, no solo posee un atractivo físico enorme, sino que sus extremidades inferiores son muy pequeñas, de apenas 10 centímetros. La madrastra denosta a Yeh-Hsien y, antes de acudir al baile con sus dos hijas, mata y engulle un pez dorado, que es la mascota de la joven. Yeh-Hsien, desesperada, recupera las raspas de su pececillo e invoca al espíritu de su difunta madre, que le permitirá escapar de su prisión y acudir al baile. Allí, conocerá al Emperador, bailará con él y perderá un diminuto zapatito. El apuesto Emperador no cesará hasta encontrar a la dueña de esa prenda, que es la verdadera dueña de su corazón. El azar le lleva a casa de Yeh-Hsien…

La malvada madrastra, con el firme propósito de que una de sus hijas se despose con el Emperador, le corta dos dedos del pie y se lo venda, para conseguir que este entre en el zapatito. Camino al palacio real, gracias a la intervención prodigiosa de la madre de Yeh-Hsien metamorfoseada en paloma, el Emperador se da cuenta del engaño al que está siendo sometido y devuelve a la primogénita de estas hijas. Pero la madrastra no cesa en su empeño y corta parte del talón de su hija pequeña para engañar nuevamente al bobalicón Emperador. Nuevamente, el espíritu de la madre de Yeh-Hsien advierte de la treta, y, finalmente, el Emperador encuentra a su amor, la joven Yeh-Hsien. El final de la madrastra y de sus rancias hijastras es digno de la mente más “gore” de películas de serie B, pues una bandada de palomas las atacan y las dejan ciegas, tras vaciar sus órbitas oculares.

No quiero afirmar con esta parábola que el clásico oriental se plasme en las próximas semanas, teniendo a Cincinnati como nuestra Yeh-Hsien particular. Mas sí me gustaría comparar al ilustre Comité con esa madrastra depravada, ruin, que ansía que determinados programas copen los puestos en su baile privado, menospreciando, de esta manera, las virtudes, los logros y los resultados de ciertos programas que, simplemente, tuvieron la mala fortuna de pertenecer a las mal llamadas conferencias menores. Me encantaría que nuestra Yeh-Hsien se casara nuevamente con el Emperador, pero con Nick Saban y con un transatlántico programa llamado Alabama de por medio, creo que no habrá lugar para milagros y fábulas infantiles… 

A veces, los sueños se hacen realidad… – k1995brooks.arstation.com

CFP SEMIFINAL – GOODYEAR COTTON BOWL CLASSIC 

#4 CINCINNATI BEARCATS Vs. #1 ALABAMA CRIMSON TIDE

#CinCityPride 🐾 Vs. #RollTide 🐘

📅 31/12/21

21:30 / 📺 ESPN

🏟 AT&T STADIUM, ARLINGTON (TEXAS) 

“Mucho que ganar y muy poco que perder” es, sin duda, la consigna que Luke Fickell habrá dado en el vestuario a sus pupilos. La número 4 de la nación, Cincinnati, medirá sus fuerzas la noche de mañana, en el coqueto AT&T Stadium, ante Alabama, la todopoderosa y, casi, inmortal #1 del país. En el verso 284 del libro X de la Eneida, el peta latino Virgilio afirmaba que “la fortuna sonríe a los audaces”, así que los Bearcats pueden hacer historia, consiguiendo uno de los upsets más legendarios en los más de 150 años de historia de fútbol universitario. 

CINCINNATI

@GoBearcatsFB

Cincinnati se planta en el College Football Playoff con todo merecimiento, sorteando todos los obstáculos que el Comité ha puesto a su paso y haciéndose acreedor de un récord impoluto de 12 victorias. La victoria, en South Bend, ante Notre Dame abría las puertas a un baile, que era territorio completamente vetado para cualquier programa del Group of Five. Los Bearcats ya han hecho historia, pero conociendo una mentalidad tan competitiva como la de Luke Fickell, la meta no está lograda. Cincinnati ha hecho gala, durante la era Fickell, de una evolución meteórica, con la profesionalidad, el trabajo, el esfuerzo, la constancia y la entrega como estandartes del proyecto. Cincinnati está donde deseaba, un escaparate en el que demostrar de lo que es capaz. Medirá sus fuerzas con el programa más dominador en las últimas décadas, pero nadie puede dudar de que los Bearcats lo darán todo. Y tienen muchas armas para hacer daño al Crimson Tide…

El líder de su ofensiva es el quarterback Desmond Ridder, un chico que ha evolucionado al ritmo de la propia Cincinnati. Ya nada hace recordar a aquel jugador que solo corría… Ridder ha mejorado su capacidad dentro del pocket, sin olvidar su movilidad y peligrosidad fuera de él. Es capaz de hacer lanzamientos en los tres niveles del campo y camina, con paso ignoto pero firme, hacia el NFL Draft, pudiéndose erigirse en una de esas sorpresas que se transmutan en un grandísimo jugador profesional. Ha completado 234 de 355 pases para 3100 yardas, 30 touchdowns y 7 interceptaciones, añadiendo a estas estadísticas 371 yardas terrestres y 7 anotaciones. Ante una defensa tan agresiva como la de Alabama, será necesario la mejor versión de Ridder. Si Desmond logra templar sus nervios, buscar rápidamente a sus estiletes aéreos o a Ford y Montgomery en el primer nivel, y sabe leer la defensa crimson tide, corriendo cuando sea necesario, Cincinnati puede sorprender a Alabama. Este fue el game plan ofensivo ante el Fighting Irish y, ¿por qué no?, Ridder puede volver a ejecutarlo. 

Jerome Ford debe ser contundente en el juego terrestre. Ha conseguido un promedio de 6’2 yardas por acarreo y ya lleva 1242 yardas y 19 anotaciones. Cifras completamente espectaculares. Si Ford consigue establecer una carrera dominante, Ridder se vuelve aún  más peligroso. Junto con Ford, este es el partido clave para que veamos a otros segundos espadas en el backfield. Montgomery, McClelland o Wright tienen mucho que aportar en esta cita. 

En el juego aéreo, Ridder dispone de multitud de armas, aunque su baza principal es la de Alec Pierce (867 yardas, 8 TDs). No obstante, Tyler Scott, Tre Tucker, Michael Young Jr. pueden convertirse en ese factor X que horade la inexpugnable zaga de Alabama. Fickell seguro trazará muchas jugadas en las que Ridder aproveche el peligro que generan sus dos imperiales tight ends. Así que se presume mucho trabajo para Josh Whyle y Leonard Taylor. Cincinnati se medirá a una defensa que solo concede 306’1 yardas por partido, pero -quizá- el sistema ofensivo de los Bearcats sea una auténtica kriptonita para esta defensiva. 

La zaga de Cincinnati ha sido, durante fases de la temporada, totalmente inexpugnable, aunque -ahora- se mide al ataque más explosivo y más multidisciplinar de la nación. Los Bearcats apencas conceden 16’8 puntos y 310’2 yardas totales por partido. El cuerpo de linebackers está capitalizado por cuatro jugadores que están a un nivel altísimo: Joel Dublanko (106 tackles, 5’5 sacks), Darrian Beavers (88 placajes, 3 capturas), Deshawn Pace (86 tackles) y Ty Van Fossen (62 tackles). De la presión a Bryce Young se ocuparán, junto al propio Dublanko, los linieros defensivos Curtis Brooks (7’5 capturas), Jowon Briggs, el impresionante Myjai Sanders, Malik Vann o Jabari Taylor. En la secundaria, refulgen con luz propia los nombres de Bryan Cook, Ja’Von Hicks, Coby Bryant, Arquon Bush y Ahmad Gardner. Un grupo de defensive backs que deberán minimizar el daño que ya produjeron Bryce Young y Jamison Williams a una secundaria tan contundente como la de Georgia.   

Desmond Ridder – gobearcats.com

ALABAMA

@AlabamaFTBL

Tras la inesperada derrota ante Texas A&M y el susto en la Iron Bowl frente a Auburn, Saban ha sabido reconducir la senda de Alabama hacia un éxito al que están acostumbrados año a año. Se ha visto al mejor Bryce Young, que ha sido elegido Heisman con todo merecimiento, y, lo más importante, la defensa crimson tide tiene más hambre que nunca. La contundente victoria ante Georgia en el SEC Championship ha generado una ola de triunfalismo que, lejos de ayudar, puede significar el mayor peligro para un equipo acostumbrado a ganar. Cincinnati, para nada una Cenicienta, puede ser el equipo que peor se ajuste a las características ofensivas y defensivas de las huestes de Nick Saban.

Al frente del ataque de Alabama se sitúa el estelar quarterback Bryce Young, que completa el 68% de sus lanzamientos, con unas estadísticas sensacionales de 4322 yardas, 43 TDs y solo 4 interceptaciones. Por tierra, añade 3 anotaciones más. Young deberá repetir la excelencia -que ya lució ante Georgia- para dañar a una defensa que se caracteriza por su facilidad para generar turnovers. La ausencia del receptor John Metchie III (1142 yardas, 8 TDs) será un duro varapalo para Young, aunque la versatilidad y polivalencia de un impresionante route runner como Jamison Williams (1445 yardas, 15 TDs) hace que las penas sean menores. Slade Bolden y el tight end Cameron Latu aportarán en esta faceta aérea y minimizarán la ausencia de Metchie. 

Por tierra, el adalid es Brian Robinson, que acumula 223 intentos para 1071 yardas y 14 anotaciones. Además, su capacidad por aire (268 yardas, 2 TDs) le hace ser un estilete muy poderoso para Bryce Young -quizá- puede ser el segundo espada, en este sentido. 

En defensa, Pete Golding ha sabido hacer ese cambio tan necesario en los momentos más álgidos de la temporada. El imperial trío de linebackers formado por Henry To’o To’o (100 placajes, 4 capturas), Will Anderson (91 tackles, 15’5 sacks) y Christian Harris (68 placajes, 2 sacks) está en un nivel físico y de juego descomunal. En la presión a Ridder, también hay que poner de relieve los nombres de Phidarian Mathis (8 tackles), Byron Young y Dallas Turner (5’5 capturas). Por último, en esa secundaria increíble sobresalen las egregias figuras de Demarcco Hellams, Jordan Battle, Brian Branch, Josh Jobe, Jalyn Armour-Davis o el freshman Kool-Aid McKinstry.  

Bryce Young – data24noticias.com

CFP SEMIFINAL – CAPITAL ONE ORANGE BOWL

#3 GEORGIA BULLDOGS VS. #2 MICHIGAN WOLVERINES

#GoDawgs 🐶 Vs. #GoBlue 〽️

📅 01/01/22

01:30 / 📺 ESPN

🏟 HARD ROCK STADIUM, MIAMI GARDENS (FLORIDA) 

La segunda semifinal se prevé mucho más igualada, al menos en los pronósticos. Tanto Georgia como Michigan hacen gala de una defensiva tremenda, una capacidad atroz para generar presión y forzar errores en los quarterback rivales, una ofensiva presidida por un contundente juego terrestre y un mariscal de campo que se presenta como el eslabón más débil de la cadena. Kirby Smart y Jim Harbaugh parecen mirarse en el espejo. 

Georgia masacró rival tras rival, hasta llegar al SEC Championship, donde Bryce Young y Jamison Williams mostraron al mundo las costuras de un sistema defensivo casi perfecto. Por su parte, Michigan supo rehacerse de la derrota ante el eterno rival estatal y, desde entonces, ha encadenado cinco triunfos consecutivos, incluido el Big Ten Championship frente a Iowa y el impresionante knock out que infligió a la omnímoda -hasta ese momento- Ohio State.   

GEORGIA

@Georgia Football

Mucho se habló de que la defensa bulldog era la mejor zaga de las últimas décadas. Un sistema que engullía, de forma voraz, rival tras rival. Una defensa capaz de ganar partidos, opacando un ataque con una dependencia extrema del juego terrestre. Sin embargo, ese viejo lobo de mar -de origen croata- Nick Saban urdió un plan para devastar un sistema férreo y sin ninguna aparente vía de escape. 

No obstante, ahora llega una defensa que se planta en Miami Gardens como la cuarta defensa en puntos encajados, con solo 16’1. Y que tiene una capacidad asombrosa para minimizar la capacidad de los mariscales de campo contrarios. Stetson Bennett lució completamente ineficaz con un sistema tan agresivo como el de Alabama… y Michigan está a ese nivel. Aidan Hutchinson puede destrozar a Bennett snap tras snap. Bennett ha lucido irregular a lo largo del año, completando 148 pases de 231 intentos. Totaliza 2325 yardas de pase para 24 TDs y 7 interceptaciones, añadiendo 251 yardas y 1 anotación. Los números no son tan malos, pero la sensación de impotencia que generó el ataque de Georgia ante las acometidas del front seven crimson tide no es nada halagüeña. 

El sistema ofensivo de Kirby Smart se basa en un predominio terrestre enorme. En este sentido, será clave la lucha en las trincheras y los corredores de Georgia tendrán que sudar sangre para ganar yarda tras yarda. La pareja de running backs formada por Zamir White (718 yardas, 10 TDs) y James Cook (619 yardas, 7 TDs) es muy sólida y debe ser la protagonista sobre el emparrillado del Hard Rock Stadium. Pero también Kenny McIntosh puede unirse a la fiesta. Los tres deberán dar su mejor versión por tierra… y por aire. Restar presión a Bennett debe ser la consigna de todo el backfield.

A lo largo de la temporada, el tight end Brock Bowers se ha erigido en el mejor socio aéreo de Bennett. Esos pases a la espalda de los linebackers de Michigan tendrán un valor inmenso. El trío de sensacionales receptores de Georgia han de ser hallados por Bennett. Si Georgia quiere ganar este encuentro, Ladd McConkey, Jermaine Burton y Adonai Mitchell deberán aportar yardas. 

La defensa de Georgia es considerada, con toda justicia, la mejor defensa de la nación, pero el destrozo al que fue sometida por Alabama puede pesar… en lo mental. Los Bulldogs solo conceden 9’5 puntos por partido (6’9 antes del desastre del SEC Championship) y tienen todas las armas para hacer bueno este promedio ante los Wolverines. La alucinante legión de estrellas defensivas que ha acumulado Smart es alucinante. Entre sus linebackers, hay que hacer mención a jugadores que en poco tiempo serán probowlers. Hablar de Nakobe Dean (61 tackles, 5 sacks), Nolan Smith (40 placajes, 1’5 capturas), Adam Anderson (32 tackles, 5 sacks), Channing Tindall (58 placajes, 4’5 capturas) o Quay Walker supone citar a futuras estrellas de la NFL. La línea defensiva está presidida por esa montaña llamada Jordan Davis, que, junto a Travon Walker, Jalen Carter y Devonte Wyatt, nos ofrecerá una auténtica guerra de trincheras. En la secundaria, hay que destacar, por encima de todos sus miembros, a Lewis Cine (61 tackles, 8 pases defendidos, 1 interceptación), un jugador que puede cambiar el sino de un partido. 

Nakobe Dean – ugawire.usatoday.com

MICHIGAN

@UMichFootball

Michigan y Jim Harbaugh, tras campeonar en la Big Ten y poner fin a la tiranía absolutista de Ohio State, acude al Orange Bowl con mucha menos presión que su rival. Este aspecto, en un duelo con equipos tan parecidos, muy resultar determinante. El momentum juega muy a favor de los Wolverines. El estado de forma físico, la capacidad mental y la resiliencia que Michigan demostró, tras la derrota en East Lansing, son aspectos muy a tener en cuenta. Ahora bien, medirán sus fuerzas ante una defensiva antológica, que promedia menos de 10 puntos por encuentro y que minimiza las ofensivas rivales a unas pírricas 253’2 yardas totales. La empresa se antoja harto compleja para Harbaugh y sus discípulos. 

El quarterback Cade McNamara tendrá la responsabilidad de liderar el ataque wolverine ante la correosa defensa bulldog. El joven mariscal de campo junior completa el 64’6% de los pases que intenta, alcanzando 2470 yardas, 15 TDs y 4 interceptaciones. McNamara y Michigan deben mucho a un backfield alucinante que promedia 223’9 yardas terrestres por encuentro. Pero la pregunta que flota en el ambiente es Blake Corum (939 yardas, 11 anotaciones) y Hassan Haskins (1288 yardas, 20 TDs) podrán establecer este dominio por tierra ante un front seven tan estelar y poderoso. Ese matchup entre la línea ofensiva de Michigan y la línea defensiva de Georgia se prevé apasionante. 

Por aire, las mejores bazas de McNamara serán los receptores Cornelious Johnson, Roman Wilson, Mike Sainristil y el tight end Erick All. Aunque no habrá que perderle ojo a un wide receiver freshman con un futuro espectacular, Andre Anthony. McNamara tiene mejores lecturas que Bennett y es capaz de ser mucho más mortífero. En este sentido, considero que Michigan cuenta con una ligera ventaja en el juego aéreo.

“Presionar y masacrar a Stetson Bennett” es las máxima que vienen repitiendo segundo tras segundo Aidan Hutchinson (58 tackles, 14 sacks) y David Ojabo (35 placajes, 11 capturas) las dos últimas semanas. Hutchinson se ha destapado como posible pick 1 del próximo NFL Draft con sus últimas exhibiciones y se dejará la piel por llevar a su equipo a la gran final. El cuerpo de linebackers es muy rocoso, con jugadores muy físicos como Josh Ross, Nikhai Hill-Green o el freshman Junior Colson. En la secundaria debemos citar los nombres de Daxton Hill, Brad Hawkins o Vincent Gray. Los Wolverines son el cuarto equipo del país en puntos encajados, con solo 16’1. 

Aidan Hutchinson – michigandaily.com

@CoollegeNation – @EduVall82

#CoollegeNation – #BeTheCoolest